Las croquetas de jamón serrano son un clásico de la cocina española que ha traspasado fronteras. Originarias de España, estas pequeñas delicias crujientes son perfectas para disfrutar en una reunión con amigos o como una entrada sofisticada para una comida especial. Cada croqueta es una explosión de sabor, combinando la cremosidad de la bechamel con el toque salado y delicioso del jamón serrano. En este articulo explicaremos quien puede consumirlas y quienes no beberían abusar de esta receta.
Estas croquetas son fáciles de hacer y siempre son un éxito en cualquier ocasión. Prepáralas en casa y ofrece a tus invitados un aperitivo que los hará pedir más. ¡Atrévete a sorprender con esta receta tradicional!
Beneficios de consumir Croquetas de Jamón Serrano
Además de su exquisito sabor, las croquetas de jamón serrano ofrecen ciertos beneficios nutricionales. El jamón serrano es una excelente fuente de proteínas y minerales como el hierro y el zinc, esenciales para mantener un sistema inmunológico fuerte.

Asimismo, la leche utilizada en la bechamel aporta calcio, necesario para la salud ósea. Consumir estas croquetas con moderación puede ser una opción deliciosa para aportar nutrientes clave a tu dieta.
¡Comparte el Placer de lo Tradicional!
Estas croquetas de jamón serrano son ideales para cualquier reunión. Con su sabor irresistible y su textura cremosa, son perfectas para conquistar a todos los paladares. ¡Prepáralas y deja que tus invitados disfruten de una entrada clásica que nunca falla!
¿Te imaginas el placer de servir un plato que combina tradición y sabor en cada bocado? Las croquetas de jamón serrano no solo impresionan por su sabor, sino también por su textura crujiente y su corazón cremoso. Prepáralas y sorprende a tus amigos o familiares con un aperitivo que evoca la esencia de la gastronomía española. ¡Anímate a probar esta receta y haz de cualquier ocasión un momento especial!
Croquetas de Jamón Serrano
6
raciones20
minutos10
minutos200
kcalIngredientes
100 g de jamón serrano, picado finamente.
1/2 taza de harina de trigo.
2 tazas de leche.
4 cucharadas de mantequilla.
Sal, pimienta y nuez moscada al gusto.
1 taza de pan rallado.
2 huevos, batidos.
Aceite para freír.
Instrucciones
- En una sartén grande, derrite la mantequilla a fuego medio y añade la harina. Remueve constantemente durante 2-3 minutos para formar un roux.
- Agrega la leche poco a poco, sin dejar de batir, para obtener una bechamel suave. Cocina a fuego lento hasta que espese.
- Añade el jamón serrano picado, una pizca de sal, pimienta y nuez moscada. Mezcla bien y cocina durante unos minutos más.
- Vierte la mezcla en un recipiente, cubre con papel film en contacto directo con la masa y deja enfriar en el refrigerador durante al menos 1 hora.
- Una vez fría la masa, forma bolitas del tamaño de una nuez. Pásalas por huevo batido y luego por pan rallado.
- Calienta abundante aceite en una sartén y fríe las croquetas hasta que estén doradas y crujientes. Retíralas y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
- Sirve las croquetas calientes para disfrutar de su textura crujiente y su cremoso interior.
Vídeo de la receta
Notas
- Si quieres un toque extra de sabor, añade un poco de queso manchego rallado a la mezcla de la bechamel antes de enfriar. Esto le dará un sabor aún más rico y cremoso.
- Congela las croquetas. Si deseas ahorrar tiempo, forma las croquetas y congélalas antes de freírlas. Así, siempre tendrás un aperitivo listo para cualquier ocasión.
- Las 200 Kcal son por ración. La receta entera son 6 raciones aproximadamente.
Si quieres que tus croquetas de jamón serrano queden doradas y cremosas por dentro, estos utensilios pueden marcar la diferencia en la cocina:
🍳 Freidora sin aceite: Logra croquetas crujientes con menos grasa y sin ensuciar tanto. 👉 Descubre más aquí.
🔪 Cuchillo de chef profesional: Perfecto para picar el jamón serrano en trozos finos y uniformes. 👉 Mira opciones aquí.
🥄 Manga pastelera para bechamel: Facilita el manejo de la masa y da forma a las croquetas sin ensuciarte. 👉 Consigue la tuya aquí.
Con estas herramientas, preparar croquetas será más fácil y con resultados profesionales.
Si te encantaron estas croquetas, no te pierdas nuestra sección que tiene platos españoles. Haz clic aquí para descubrir otras recetas que transportarán tu paladar a los sabores de España.
Las croquetas de jamón serrano son un clásico irresistible de la gastronomía española. Su cremosidad, sabor intenso y textura crujiente las convierten en un plato muy apreciado, tanto en tapas como en comidas familiares. Sin embargo, detrás de su aparente sencillez, es importante conocer cómo afectan a distintas condiciones de salud para disfrutar de ellas sin comprometer el bienestar.
A continuación, clasificamos su consumo en tres categorías, con respaldo nutricional y científico para cada caso.
1. Deben consumir poco
Hipertensión arterial
El jamón serrano es un alimento con alto contenido en sodio (sal). Un consumo excesivo de sodio puede aumentar la presión arterial, incrementando el riesgo cardiovascular. En personas hipertensas, lo ideal es limitar las croquetas a ocasiones muy puntuales.
Insuficiencia renal
La elevada concentración de sodio y proteínas animales en el jamón serrano puede sobrecargar los riñones. Además, las croquetas suelen llevar leche y mantequilla, que aportan fósforo y potasio, minerales que deben controlarse en esta condición.
Celiaquía o sensibilidad al gluten
La receta tradicional incluye harina de trigo, por lo que no es apta para personas con celiaquía a menos que se prepare con harina sin gluten.
Gastritis o reflujo
Las croquetas, al ser fritas, contienen grasas que retrasan el vaciado gástrico y pueden provocar acidez. El rebozado y la fritura son irritantes para el estómago inflamado.
2. Deben consumir con moderación
Colesterol alto y triglicéridos altos
El jamón serrano y los ingredientes lácteos de la bechamel aportan grasas saturadas. Si bien no es necesario eliminarlas por completo, lo más saludable es limitar la frecuencia y reducir el tamaño de la porción.
Sobrepeso u obesidad
La combinación de bechamel, rebozado y fritura da como resultado un alto aporte calórico. Consumirlas de forma ocasional y acompañadas de ensaladas frescas puede equilibrar la ingesta.
Diabetes tipo 2 y tipo 1
Aunque no contienen azúcar añadido, el rebozado con harina y pan rallado aporta carbohidratos que elevan la glucosa en sangre. La moderación y el control de porciones ayudan a evitar picos de glucosa.
Hígado graso
El exceso de grasas saturadas y frituras puede empeorar la acumulación de grasa hepática. Una ración pequeña y esporádica es aceptable si la dieta habitual es equilibrada.
Síndrome de ovario poliquístico
El alto índice glucémico del pan rallado y la harina puede afectar la sensibilidad a la insulina, común en esta condición. Lo mejor es consumirlas ocasionalmente y en porciones pequeñas.
3. Pueden consumirlas sin problemas
Anemia por deficiencia de hierro
El jamón serrano es una fuente de hierro hemo, que el cuerpo absorbe fácilmente. Aunque la fritura no es lo ideal, en pequeñas cantidades puede ser beneficioso para subir niveles de hierro.
Fatiga crónica
El aporte proteico y de hierro puede contribuir a mejorar la energía, siempre que el resto de la dieta sea saludable.
Ansiedad o depresión leve
El sabor intenso y la experiencia placentera de comer croquetas pueden tener un efecto positivo en el estado de ánimo, aunque no sustituye un tratamiento médico.
Intolerancia a la lactosa
En su forma tradicional no es apta, pero puede adaptarse fácilmente usando leche sin lactosa.
Déficit de vitamina B12
El jamón serrano es una buena fuente de vitamina B12, esencial para la salud neurológica y la formación de glóbulos rojos.
Las croquetas de jamón serrano son un placer gastronómico que puede formar parte de la dieta, siempre que se consuman con responsabilidad y adaptando la receta si es necesario. Reducir el tamaño de la porción, usar métodos de cocción más saludables (como el horneado) y acompañarlas de vegetales frescos son estrategias clave para disfrutarlas sin remordimientos.






