Albóndigas de Pollo y Avena Saludables y Nutritivas

albondigas de pollo y avena

Las albóndigas son un plato con una historia milenaria que se remonta a civilizaciones antiguas, desde Persia hasta la Roma clásica, donde ya se preparaban pequeñas bolas de carne sazonada para aprovechar al máximo este alimento. Con el paso de los siglos, cada cultura le ha dado su toque personal, incorporando hierbas, especias y salsas únicas. Hoy en día, este plato se ha reinventado para adaptarse hasta convertirse en las albondigas de pollo y avena saludables, sin perder ese sabor reconfortante que las ha hecho tan populares.

Preparar albóndigas de pollo y avena saludables no solo es fácil, sino también una excelente manera de disfrutar de una comida completa y equilibrada. Su versatilidad te permite servirlas con verduras asadas, ensaladas frescas o incluso con pasta integral, logrando un balance perfecto entre sabor y nutrición. Además, hacerlas en casa te garantiza el control total sobre los ingredientes, evitando conservantes y exceso de grasas.

albondigas de pollo y avena saludables

Y lo mejor de todo es que puedes cocinarlas al horno o en una sartén con muy poco aceite, logrando un dorado apetecible y una textura jugosa por dentro. En pocos pasos, tendrás un plato que encantará tanto a niños como a adultos, y que puede convertirse fácilmente en una de tus recetas favoritas para la semana.

Beneficios Aportados por las Albóndigas de Pollo y Avena Saludables

  • Bajas en grasa: uso de pollo magro y cocción con poco aceite.
  • Alto contenido en fibra: gracias a la avena.
  • Ricas en proteínas: perfectas para mantener masa muscular.
  • Más saciantes: combinación de proteína y fibra.

¡Albondigas de pollo y avena
saludables!

Raciones

4

raciones
Tiempo de preparación

15

minutos
Tiempo de cocinado

20

minutos
Calorías

210

kcal

Ingredientes

  • 500 g de pechuga de pollo picada (o pavo).

  • 60 g de copos de avena finos.

  • 2 dientes de ajo picados

  • 1 huevo.

  • ½ cebolla finamente picada.

  • 2 cucharadas de perejil fresco picado.

  • 1 cucharadita de pimentón dulce.

  • Sal y pimienta al gusto.

  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (AOVE) para cocción.

  • 300 ml de salsa de tomate natural sin azúcar añadido.

Instrucciones

  • Preparar la mezcla
    En un bol grande, combina el pollo picado, la avena, el huevo, el ajo, la cebolla, el perejil y el pimentón. Salpimienta al gusto.
  • Formar las albóndigas
    Humedece ligeramente tus manos y forma bolas del tamaño de una nuez. Colócalas en una bandeja.
  • Sellar las albóndigas
    Calienta el AOVE en una sartén antiadherente a fuego medio. Dora las albóndigas por todos lados (2-3 minutos por lado).
  • Cocinar en la salsa
    Añade la salsa de tomate a la sartén, cubre y deja cocinar a fuego lento durante 10-12 minutos, hasta que estén bien hechas por dentro.
  • Sirve caliente con verduras al vapor, arroz integral o pasta integral.

Notas

  • Opta por pollo de calidad
    Elige pechuga de pollo fresca o molida sin piel para reducir el contenido de grasa saturada. Si usas muslos, quita la piel y la grasa visible para mantener la receta ligera.
  • Avena en lugar de pan rallado
    La avena no solo es rica en fibra soluble, sino que también ayuda a mantener estables los niveles de glucosa en sangre, lo que la hace ideal para personas con diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina.
  • Añade verduras finamente picadas
    Puedes incorporar zanahoria, calabacín o espinacas ralladas a la mezcla de albóndigas para aumentar la cantidad de vitaminas, minerales y fibra, sin modificar el sabor principal.
  • Cocción más saludable
    En lugar de freírlas, hornéalas a 180 °C durante 20 minutos o cocínalas al vapor para evitar el exceso de aceite. Si decides dorarlas en sartén, usa aceite de oliva virgen extra y en poca cantidad.
  • Salsa ligera y nutritiva
    Acompáñalas con una salsa de tomate casera sin azúcar añadido, con especias como cúrcuma, orégano o pimienta negra para potenciar su valor antioxidante.
  • Para conservarlas mejor
    Si preparas una cantidad grande, congélalas ya formadas y sin cocinar sobre una bandeja. Una vez congeladas, guárdalas en bolsas herméticas. Así conservarán mejor su textura y sabor.
  • Ajusta el tamaño al uso
    Haz albóndigas pequeñas si son para picoteo o eventos, y más grandes si serán plato principal. El tamaño influye en el tiempo de cocción y en la jugosidad.

Si quieres lograr unas albondigas perfectas, aquí tienes algunos productos que pueden hacer la diferencia en tu cocina:

Con los ingredientes y herramientas adecuadas, tus albondigas darán de que hablar. ¡Atrévete a prepararla y sorprende a todos con su delicioso sabor! 

📚 ¿Te interesa otra receta Saludable?

Scroll al inicio